Hay cierta manía por la cual se entiende el Social Media como el uso que las empresas hacen de Facebook y Twitter. Se ponen ejemplos de marcas que han aprovechado mejor las aplicaciones Facebook, lanzaron una fan page exitosa o idearon un plan para aportar valor a sus clientes a través de Twitter.
No niego que, efectivamente, la gran red social por excelencia y la nueva estrella de Internet sean parte esencial de las acciones a ejecutar dentro de una gestión del Social Media. Pero limitarlo a ellas dos es una perspectiva pobre y equivocada, que parte de una concepción tradicional del márketing y la publicidad.
Social Media pudo nacer como un canal más, similar a la televisión o a la prensa, pero en un medio novedoso y con unas características concretas: la participación activa del cliente. Por eso vemos ejemplos de tantas compañías con páginas en Facebook y cuentas en Twitter que sirven nada más que como altavoz. Pero hoy va mucho más allá y la estrategia de Social Media define, en realidad, la filosofía de la empresa respecto a su relación con el consumidor.
Una estrategia correcta de Social Media implica que la compañía comprende su función como integrante de la sociedad, como un engranaje más que empuja y es empujado. Por ello, ceñir una visión a dos, tres o cincuenta redes sociales es erróneo.
La nueva filosofía empresarial impregna cada acción que se realice en Internet. Y puesto que Internet ya ha destronado a la televisión, prensa y radio, podemos extender su influencia a prácticamente la mayoría de las áreas empresariales.
Las herramientas son sólo el sistema que permite desarrollar este nuevo ideario. Hoy, en Social Media parecen predominar Facebook y Twitter, pero hay muchos más ejemplos y los mejores son los que encontramos en las propias páginas corporativas: un chat en vivo para ayudar al cliente a comprar un ordenador, una sección en la que compartir opiniones sobre el funcionamiento de cada línea de autobús urbana; todo es Social Media.
Y mañana, quién sabe qué formas tomarán. Pero no debe importarnos; los conceptos seguirán siendo los mismos. Existe un nuevo orden en el que el usuario ha tomado con fuerza el control sobre un medio democratizado. Una plataforma abierta en la que cualquiera puede comunicar. Desaparece el filtro económico de la televisión o la prensa. Mientras antes lo comprendan las compañías, antes comenzarán a descubrir lo que verdaderamente significa el término ‘Social’.